No estoy de vacaciones durante meses. Esa es probablemente la parte menos fotogénica y más importante para entender cómo puedo mantener este viaje.

Sigo teniendo responsabilidades online en España y gestionando un e-commerce. Algunos días empiezo una ruta temprano; otros me toca abrir el portátil mientras fuera hace un día espectacular. Es el intercambio que hace posible seguir viajando.
La ventaja: no tengo que consumir un destino en 48 horas
Si sé que una semana va a tener bastante trabajo, prefiero quedarme más tiempo en el mismo sitio. Es una de las razones por las que me atraen pueblos como Pisac: puedo hacer vida normal, trabajar y seguir explorando alrededor sin rehacer la mochila cada mañana.
El presupuesto cambia
Tener ingresos mientras viajo me permite no escoger siempre la opción absolutamente más barata. A veces una habitación privada económica vale mucho más para mí que ahorrar unos euros en una litera si necesito trabajar o descansar después de un trek.
Al mismo tiempo, sigo viajando con mentalidad de mochila: colectivos, transporte público, menús locales y negociación cuando corresponde. Prefiero dedicar el presupuesto extra a una expedición, una ruta de varios días o una experiencia difícil de repetir.
Lo que voy a publicar
Cuando tenga mis gastos ordenados, quiero convertirlos en presupuestos reales: cuánto pagué por dormir, comer, moverme y hacer trekking. Me interesa mucho más eso que escribir “Perú cuesta X al día”, porque depende demasiado del tipo de viaje.